Se acerca la revisión…

Las revisiones médicas son un momento clave para todos los pacientes, sea cual sea su patología, pero sobre todo para aquellos que afrontan una enfermedad crónica o han afrontado una patología grave.

Si te sientes identificado con uno de estos grupos no te resultarán extraños términos como: analítica, resonancia magnética, colonoscopia, endoscopia, TAC, electrocardiograma,… Pero no siempre por conocidos se hacen más llevaderos.

En los días previos a las revisiones no es raro que regresen a tu vida aquellos miedos que parecías haber superado, incluso recuerdos que evitabas traer a tu presente. Regresa la agenda de citas en el hospital, la visita a los especialistas, el volver a organizarte con los niños, pedir la mañana libre en el trabajo, y como meta final, el día en el que recibes los resultados…

Aunque sabes que duran un período determinado, parecen hacerse interminables y cuesta arriba. El miedo a la recaída, al cambio de tratamiento, a un empeoramiento…son pensamientos comunes que no es raro sobre vuelen tu cabeza durante estos días.

La ansiedad y la tensión ante las pruebas y los resultados es inevitable hasta para el más curtido de los pacientes cuando se acercan estos momentos.

Estas son algunas recomendaciones que te ayudarán a afrontar las revisiones de forma más eficaz y llevadera:

  • Ten presente: Las revisiones periódicas se realizan con el fin de confirmar el estado en el que te encuentras, para controlar tu enfermedad, detectar cambios de forma precoz o evaluar los efectos secundarios de los tratamientos y así minimizar sus efectos. Esta es la única manera de poder conocer tu estado médico real y de poner en marcha los distintos tratamientos disponibles lo antes posible. Recuerda que son una herramienta.
  • Informa a tus médicos de síntomas o cambios que notes. Esta información les ayudará a ajustar las pruebas que deben realizarse.
  • Comparte tus preocupaciones con aquellos que sientas cerca. Te ayudará a desahogarte y a sentir su apoyo.
  • Utiliza la distracción como una estrategia más para facilitar el transcurrir de tus días de forma más serena: mantén tus actividades diarias, programa planes que te agraden y te relajen, mantente acompañado de los tuyos. Esto te permitirá liberar tu mente de las preocupaciones en muchos momentos.
  • Recuerda que cuanto más te esfuerces en quitarte ciertos pensamientos más los harás presentes (» efecto oso blanco»), por tanto una buena recomendación es normalizar que estos aparezcan con más intensidad en los días previos a la revisión y permitirte tener momentos libres de estos pensamientos. Por ejemplo, realizando otras actividades que requieran mantener tu concentración. Y sí, he escrito «permitirte» y no » obligarte». 😉
  • Una gran parte de tus miedos probablemente vendrán de «anticipaciones negativas» respecto al fututo. Ante estas te recomiendo intentar centrarte en el presente, en la evidencia , en la información que a día de hoy tienes entre las manos y en la información que obtienes de tu propio cuerpo con el fin de hacer interpretaciones lo más ajustadas posible.
  • La práctica de cualquier tipo de actividad relajante te ayudará a disminuir la tensión. Para que estas técnicas sean lo más efectivas posible debemos entrenarnos de forma concienzuda y así lograremos generalizarlas a las más diversas situaciones.
  • En ocasiones esta ansiedad aumenta durante la ejecución de las mismas pruebas. El uso de tu imaginación para evocarte imágenes relajantes, placenteras y tranquilizadoras te será de mucha utilidad. No dudes en viajar con tu imaginación, tú decides el lugar y tú pones el límite.
  • Comenta al equipo médico que te atiende tus dificultades con ciertas pruebas. Ellos pueden brindarte su apoyo.

 

¡Os animo a intentarlo!

Si notas que tu ansiedad no cesa poniendo en marcha estos consejos no dudes en contactar con un psicólogo especialista en salud que te podrá asesorar de forma personalizada.

Una sensación un tanto paradójica, de la que aquí no hemos hablado, surge cuando las revisiones se espacian en el tiempo, ya que «todo va bien», y uno a pesar de lo que cabría esperar,  se sintiente desvalido e inseguro sin el amparo de la atención frecuente del equipo sanitario….pero esto es harina de otro costal que trataremos en futuras entradas en el blog. 🙂

Gracias a tod@s por vuestra estupenda bienvenida al mundo bloguero.
¡Espero vuestros comentarios!

¡Nos seguimos leyendo!

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